Tema3

La Mujer y La Oración.

Por -  Narcisa de Ramos. Costa Rica.

Cuando Una Mujer Ora Puede Mover Los Cielos Y La Tierra Con El Poder De La Oración.

 

Y se levantó Ana después que hubo comido y bebido en Silo; y mientras el sacerdote Elí estaba sentado en una silla junto a un pilar del templo de Jehová, ella con amargura de alma oró a Jehová, y lloró abundantemente. 1 Samuel 1:9-10.

En la Biblia encontramos muchos relatos de mujeres que oraron al Señor en diferentes circunstancias de sus vidas, el pasaje que acabamos de leer nos narra como Ana oró a Dios y a su tiempo recibió la respuesta a su petición.

En nuestro papel de madre, esposa, hija y trabajadoras, nos hemos planteado muchas veces la pregunta. ¿Cómo puedo lograr ser una mujer de oración? Nuestra inquietud por desempeñar cada función y cumplir nuestras responsabilidades tratando de llenar las expectativas de los demás y las nuestras propias puede agobiarnos y frustrarnos sino aprendemos a descansar en el Señor.

Muchas veces creemos que nuestra fuerza proviene de nosotras mismas y no nos damos cuenta que en esto siempre nos quedamos cortas, hasta que comprendemos que nuestra única fuente confiable de poder y fuerza proviene de Dios.

Quiero compartir un breve Testimonio, y que hasta el día de hoy, no dejo de agradecer a Dios la obra maravillosa que hizo en mí vida; a través de la oración. En el año 1995 enfermé gravemente y fui diagnosticada con Leptospirosis: esta es una enfermedad producida por una bacteria que puede estar presente en la orina de ciertos animales como roedores, perros, vacas, cerdos, caballos y animales silvestres, esta bacteria puede llegar a dañar todo el sistema digestivo causando hasta la muerte. Luego de ser hospitalizada y durar varios días en una clínica, postrada en una cama, al parecer sin esperanza y con muchos dolores, tres ancianos de la iglesia llegaron a visitarme e hicieron una oración poderosa por mí, dos de las ancianas impusieron sus manos sobre mí y en seguida sentí como un fuego ardiente recorriendo todo mi abdomen, era que Dios estaba sanando mi cuerpo a través de la oración por medio de la fe y la sanidad divina. Al otro día fui dada de alta del hospital completamente sana. ¡Jesús me sano!

Esto es lo que hace la oración, cuando ponemos nuestra Fe en el Señor, El hace posible, lo imposible a nuestra finita visión. 1 Juan: 5.14. Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye”.

Debemos saber cuál es nuestro papel en la vida y sobre todo, aquello que el Señor quiere con nosotras, sin duda es algo especial, bueno y duradero, solo tenemos que confiar en el Señor y dejar todas nuestras cargas en el Señor, a su tiempo El hará; tenemos el gran poder de la Oración.